Review

Entrevista a The New Raemon.

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El pasado octubre, gracias a RockZone, tuve la oportunidad de entrevistar a Ramón Rodríguez. Presentado así quizás no os suene, pero siendo The New Raemon y presentando su Tinieblas, Por Fin (Marxophone/Cydonia), no podía dejar pasar la oportunidad.

En un céntrico hotel de Barcelona a media mañana, me encontré con un hombre tranquilo, reflexivo y con ganas de hablar de lo suyo. He aquí lo que me contó.

Analizando las letras de este nuevo disco, le veo un trasfondo muy político.

Más que político, es social; pero ahora mismo lo social roza lo polítco.

Se sabe que tu método de composición es la “escritura automática”. ¿Qué es exactamente?

Improviso. Primero hago la música sin saber lo que voy a cantar: batería, bajo, guitarra, etc. Hago la estructura, y después me pongo a cantar y a grabar la letra. Lo que sale, voy inventándome la melodía y voy inventándome la letra. Sale la letra que sale, y sale la melodía que sale.

¿Y desde cuándo compones así, desde el principio?

No, desde el anterior disco.  Me parece más divertido. No sé dónde me va a llevar la canción nunca. El hecho de no pensar tanto en la canción y dejarte llevar me parece más interesante.

¿Es ”The New Raemon” el alter ego de Ramón Rodríguez, el resultado de toda la andadura anterior, que ha tomado vida propia?

No, yo siempre digo que la persona es la misma, escribo igual ahora que hace diez años. La diferencia es que tienes más experiencia, más práctica, te vas puliendo. Las canciones siempre salen del mismo sitio, lo único que cambia es el nombre del proyecto.

La diferencia también es que antes tocabas en una banda, dónde compartías las ideas, y el trabajo era más de equipo. En cambio ahora eres tú el director artístico del proyecto y ya está.

Si tuvieras que describirte a ti mismo a alguien que no te conoce, a tu música y lo que quieres que se destaque de ti como artista, ¿qué dirías?

Uf, pues no lo sé. No me lo he planteado nunca, no sé describirme.

¿Crees que es mejor, como carta de presentación, que simplemente se escuche tu trabajo o se vea alguno de tus vídeos?

Cuando yo me acerco a algo que me gusta – ya sea una película, un autor, un libro, lo que sea, – me acerco a la obra. Es después, cuando ya te has familiarizado con la obra, pues te interesa más la persona que no el personaje. Yo escribo canciones, ya está. Yo soy un escritor de canciones de 3 a 7 minutos. Eso es lo que hago.

Ninguno de tus discos pasa de 40 minutos. ¿Es algo intencionado?

Sí. No hay que pedirle tanta atención a la gente, todo va muy deprisa y ni yo puedo escuchar más de media hora de música al día, tengo otras cosas que hacer. Pienso que reclamar tanta atención es muy egoísta. Creo que la gente apreciará más un disco que pueda escuchar en 35 o 40 minutos, que un trabajo doble o triple al que tenga que dedicar 70 u 80 minutos. Cuando yo escucho música, me gusta eso. Si el disco es muy largo, aunque sea muy bueno, no puedo escucharlo más de media hora con la atención que se merece ese disco.

¿Cómo consigues mantener frescos los temas antiguos después de tocarlos una y otra vez?

Dejando de tocarlas y recuperándolas después. Cada temporada hay canciones más fijas que otras, porque nos gusta más tocarlas, y ese hecho hace que las toquemos mejor. Otras más antiguas siguen por ahí, pero cuando ya notas que empiezas a tocar un tema con el piloto automático, es cuando debes dejar de tocarlo, porque estás tocando la canción sin pensar lo que estás haciendo, no lo estás sintiendo igual. La gente también debería comprender que no siempre puedes estar tocando un disco que publicaste en 2008. Lo curioso es que hay mucha gente que a lo mejor se ha bajado el disco ahora mismo, no tiene el libreto, y piensa que ese trabajo es muy actual. Van al concierto y piensan que es lo que van a ver, pero el momento de ir a escuchar ese disco en directo era entonces, no ahora. Sí puedo tocar las buenas canciones antiguas, pero ahora lo que nos apetece tocar son los temas nuevos. No descarto hacer otro disco acústico algún día, pero me tiene que apetecer, no lo haría porque me lo pidan.

¿Próximos proyectos?

He escrito un cuento para niños con Ferran Palau, “Martín Lunallena” (12 de noviembre, Editorial Principal de Los Libros), estoy escribiendo un segundo cómic con el ilustrador José Ramón Grela, aunque aún tardaremos algunos meses; y en diciembre hay un proyecto con María Rodés y Paco Loco, un experimento algo extraño que no es ni un disco para hacer gira, es un proyecto que casi ni hemos preparado. Vamos a ver qué sale.

Este nuevo disco tiene que verse bonito en el escenario. ¿Tienes ganas de gira?

Sí, claro. Somos ocho en el escenario (Adrià, Rocky, Pablo, Luís, Víctor, Marc y el propio Ramón). Hemos estado ensayando, adaptando canciones de “Libre Asociación” con vientos… Es un follón trasladarlo, tiene un sonido más brillante, tiene más brillo por los arreglos. Es un disco en el que todo el rato están pasando cosas. La intención era que con las primeras escuchas, la gente fuera descubriendo esas cosas que van pasando, los detalles. Se juega un poco con la ambigüedad. La música busca un punto positivo dentro de lo que es la lírica, que es el punto negativo. En realidad, siempre estoy hablando de lo mismo aunque lo meta en otro contexto. No es más que una lucha interna por enfrentarte a situaciones límite, para tú ser mejor. Siempre hay un punto de esperanza frente a la decadencia, esa es la constante de mis canciones.

La difícil tarea de escribir sobre el trabajo de Ramón Rodríguez no se tiene que tomar a la ligera. Es algo que lleva su tiempo y que nunca parece hacer justicia al asunto en cuestión.

Tinieblas, Por Fin es un maravilloso conjunto de nueve canciones. El cuarto trabajo musical que es de sobra prueba de que Ramón cuida al máximo los detalles de las cosas que hace, para que le salgan muy bien. Ha sabido crear una forma propia, ese algo que le identifica aunque no sepas que es suyo el tema que estás escuchando. Sus letras siguen siendo igual de enrevesadas, complicadas y de un nivel superior, nacidas con mucha imaginación. Seguramente, el hecho de que su técnica para componer sea la “escritura automática” (primero la música, luego la letra puramente basada en ella) sea la clave para que cada tema sea una pieza homogénea y compacta; para que las melodías con detalles que aportan puntos positivos empasten tan bien con letras oscuras que hacen que el título del trabajo sea tan adecuado. Efectivamente, la poca más de media hora de este disco te envuelve en las tinieblas que estos duros momentos hacen inevitable, pero también te deja ver algo luminoso y brillante más allá. No se puede escuchar una vez, tienen que ser varias para que acaben saliendo todos los matices y secretos que hay en temas como Galatea o Devoción.

Sociedad o amor, política o pura purga emocional, cualquiera de estas canciones puede tratar de mil cosas, o de ninguna de ellas. La voz de Ramón suena algo diferente, tan solo porque los años y la experiencia son mejor escuela que un profesor de voz. No sabría decir si es el mejor disco de toda su carrera, pero sí creo que es uno de lo más sinceros y completos. Mis favoritas: Grupo De Danza EpilépticaMarathon Man y Risas Enlatadas.

Tal y cómo él mismo dice: “Siempre hay un punto de esperanza frente a la decadencia, esa es la constante de mis canciones.” Este es un precioso punto de esperanza en forma musical, para no perder el norte pese a las circunstancias.

Two punks and a vespino.

Dije que boicotearía esta Navidad. Y sigue sin apetecerme, me gustaría chasquear los dedos y presentarme en el lunes de la semana que viene. Habrá pasado Noche Buena, Navidad y estaré en Londres. Creo que ese último detalle es lo único que me ha hecho estar contenta estos últimos días: vuelvo a Londres. Como el turrón: vuelvo a casa por Navidad.

Ayer fui por segunda vez a ver una obra de teatro que respalda lo que siento, que la Navidad es lo más superficial e innecesario que hay: días en los que finges interesarte por gente que durante todo el año ni recuerdas (o te recuerdan) pese a vivir a diez minutos, días en los que aparentar es muchísimo más importante que ser real, días de obligaciones, de gastos, de atracones… Y desencantos, para qué negarlo. Supongo que hay muchas cosas positivas en la Navidad, si las pasas con la gente adecuada. Hablaremos la semana que viene y os cuento qué tal.

La obra en cuestión es “Dos punkis i un vespino“, escrita por Marilia Samper y Llàtzer Garcia, y estará hasta el día 15 de enero en el Teatre Gaudí de Barcelona.

En una gasolinera en el medio de la nada (con una flora típica del lugar), un pobre gasolinero (Xavier Francès, fantástico en este papel) pasa la noche de Navidad rodeado de botellas de Bitter Kas. En uno de esos ratitos en los que cierra los ojos para descansar la vista, Jota (Oriol Casals) y Ray (Javier Beltrán) -dos hermanos punkis y nómadas- llegan a la gasolinera después de que su burra -el vespino- les haya dejado tirados. Su intención: pasar la noche resguardados del frío en compañía del gasolinero, que no está muy de acuerdo con la idea, por política de la empresa. Aparece Carol (Muguet Franc), y es cuando la noche toma forma. Carol ha huido de la familiar cena navideña después de que su novio le proponga matrimonio, no entiende por qué lo ha hecho aunque se esté liando con la nueva chica de su oficina, mucho menos delante de toda su familia. Es ella la que hace ver a Jota que su sueño de ser mago no tiene porque ser solo un sueño. A todo esto, Ray narra su inconformismo con las personas normales y corrientes sometidas por el capitalismo; y el gasolinero cumple su sueño de cantar su canción de Navidad y se permite descubrir que a veces está bien distanciarse de la política de empresa.

Con un texto fantástico, esta comedia merecedora del premio al mejor proyecto de escenificación de l’Institut del Teatre de 2010 es una pequeña joya. Una excelente dirección guía a los personajes en un viaje muy revelador en una de las noches más “mágicas” del año.

Y ahora me voy a comer un trozo de turrón Suchard y a leer la postal de Navidad que mi amiga Pam me ha enviado desde Viena.

RockZone 01.

Estos son mis dos comentarios sobre los últimos trabajos de Vetusta Morla y de Cut Plane que salieron publicados en el número de Julio de la revista Rockzone. He decidido publicar estos textos aquí también, dejando pasar cierto margen de tiempo, porque no deja de ser algo que quiero recordar siempre. Serán entradas mensuales en las que incluiré mi contribución a la revista del mes anterior.

***

VETUSTA MORLA
Mapas
(PEQUEÑO SALTO MORTAL)

 La dura tarea de conseguir que tu segundo trabajo consiga estar a la altura del primero, que te ha convertido en uno de los grupos más destacados de la escena independiente español es decisiva para demostrar que no solo se ha tenido la suerte del principiante. Los madrileños Vetusta Morla vuelven con Mapas, un conjunto de 12 canciones grabadas después de tantos y tantos conciertos con entradas agotadas en la extensa gira con su Un Día En El Mundo. Lo primero que llama la atención de Mapas es que han sabido captar la esencia del directo, gracias al hecho de haber grabado la mayoría de temas juntos y no por pistas, haciendo que las canciones sean más homogéneas. Le cantan a sus pasados, y a las consecuencias de los mismos en el presente. En canciones como la que abre el disco, ‘Los Días Raros’, una canción que en casi 7 minutos sirve para adelantar la intensidad que predomina en todo el disco, destacando las letras más elaboradas y consistentes. Pese a no haber cambiado en los trazos básicos que marcaron con el anterior trabajo, sí se les reconoce una gran evolución y mejoría, reafirmándose como grandes en lo suyo. Para mí lo más bonito de este grupo es cómo hacen las cosas. Que Mapas se pudiera escuchar íntegro en su página web, incluso antes de que saliera a la venta, es algo que a algunos les haría llevarse las manos a la cabeza. Pero ellos siguen haciendo las cosas como quieren, publicando desde su propio sello, disfrutando de su libertad; y eso se traduce en un segundo capítulo que aún da ganas de seguir descubriendo lo que esconde Vetusta Morla. Maldita dulzura la vuestra.

CUT PLANE
E.P.
(AUTOEDITADO)

Cuando empiezas a escuchar el primer E.P. de Cut Plane, la sensación es la de escuchar a uno de esos grupos extranjeros que tanto se alaban. Hasta que empiezan a cantar en castellano, claro. La primera impresión puede recordar a los últimos Standstill, Los Planetas o Nueva Vulcano, incluso a Sonic Youth en las guitarras de alguna de las canciones. Con influencias que van desde Explosions In The Sky a Interpol, o desde Mogwai a Radiohead, el grupo de Montornés del Vallés ha auto-editado cinco temas como una clara declaración de intenciones, querer hacerse un hueco en nuestra escena musical independiente. Canciones cantadas en castellano o en inglés, que siguen una línea tranquila al comienzo, dominadas por la guitarra y con un ritmo muy marcado por la batería. Con ‘Ciencia Ficción’ y ‘Decadence’, se presentan reflexivos y suaves, haciendo que te confíes para sorprender con ‘Emotional Junkie’ o ‘Inside’, más temas rítmicos y potentes. Cierran con ‘The Wave That Never Comes’, que creo es el más intenso de los cinco. Formados en 2009, el grupo parece ir ya en una buena dirección y, tal y como reza el final de su primera canción, Ciencia Ficción, parecen tenerlo bastante claro: “ya sé qué decir”.

My Chemical Romance live in Barcelona.

Cuando se trata de tu grupo favorito, ninguna crónica puede ser objetiva. La expectación ante un nuevo disco después de una larga espera, la curiosidad por ver cómo han envejecido (aunque solo sea un poquito), las ganas de directo, la ilusión de acompañar a alguien a su primer concierto de rock… Todo apuntaba a una noche especial y eso se cumplió.

When it comes to your favorite band, no review can be an objective one. The expectation of a new album after a long wait, the curiosity to see how they’ve gotten older (even if it’s just a bit), the need of live shows, the excitement of being with someone at their first rock show… Everything pointed to a special night and that’s what we got.

Lost Alone fueron muy puntuales y justificaron más que de sobra su posición como teloneros de uno de los grupos cuyo regreso ha sido más que esperado. Guitarras contundentes protagonistas de grandes solos y un dominio del escenario considerable. Por lo que pude ver, ya que la larga cola hizo que me perdiera la mitad de su actuación, estuvieron muy a la altura de las circunstancias.

Lost Alone were on time and more than justified their position as the support band of one of the groups whose comeback was more anticipated. Strong guitars leading amazing solos and a considerable stage presence. From what I could see, as the long queue kept me from seeing half of their show, they rose to the occasion.

My Chemical Romance salieron a darlo todo. No sé si sería por la presencia de personas muy cercanas al grupo o porque están en plena forma, pero el grupo que estuvo más de una hora y media encima del escenario del Sant Jordi Club de Barcelona exprimió hasta la última gota de sudor para ofrecer un concierto de pura música, sin artificios ni disfraces. Arrancaron con fuerza, con su éxito más reciente, un “Na Na Na” coreado hasta el la última coma. Y cogieron carrerilla para dar un repaso a sus cuatro discos de estudio. Y eso es algo que les agradezco, porque hacia mucho tiempo que no tocaban temas de su primer álbum, “I brought you my bullets, you brought me your love”. A lo largo de 19 canciones y un vis, el público tuvo muy poco tiempo para descansar, porque el grupo ha escogido canciones de lo más moviditas, dejando solo un poco de tranquilidad al interpretar “Cancer”, de su anterior disco. Canciones como “Thank You For The Venom”, “Famous Last Words”, “House Of Wolves”, “Helena” y la esperadísima “I’m Not Ok” se fusionan con “Sing”, “Vampire Money” o “Summertime” dejando claro que, si bien sus cuatros discos no tienen nada que ver entre sí, el grupo está siguiendo una extraña línea propia, algo que les caracteriza e identifica. Hacen arte a su manera, y como bien proclaman últimamente, “Art is the weapon” (el arte es el arma).

My Chemical Romance went out to give it all. I don’t know if it was because of the presence of people close to the band or because they’re in a very good shape, but the band that spent more than an hour and a half on stage at the Sant Jordi Club in Barcelona squeezed all the juice they had to offer in a show of pure music, no tricks or costumes. They started powerful, with their most recent hit, a “Na Na Na” sung to the last comma. From there, a complete review of their four albums. And that’s something I’m thankful for, because it’s been a very long time since they’ve played songs of their first LP, “I brought you my bullets, you brought me your love”. Throughout 19 songs and one encore, the crowd had little time to rest, because the band has chosen very lively songs, giving the only break while they played “Cancer”. Songs like “Thank You For The Venom, “Famous Last Words”, “House Of Wolves”, “Helena” and the anticipated “I’m Not Ok” merged with “Sing”, “Vampire Money” or “Summertime”, evidencing that, although the significant differences among their four albums, the band follows an strange own path that characterize and identify them. They make their own art, and as they proclaim lately, “Art is the weapon”.

En entrevistas de promoción de “Danger Days” han declarado que la larga espera se debía a que en un principio querían hacer un disco puramente rockero, básico; y que se dieron cuenta de que debían dejar de imponerse criterios y permitir que la inspiración fluyera libremente. De ahí salieron temas como “Planetary (GO!)” o “Destroya”, que no son precisamente punk o rock puro. Pero, en mi opinión, esa pequeña premisa de hacer lo básico la están cumpliendo en sus conciertos. Nos tenían acostumbrados a maquillajes y estilismos extravagantes, incluso a ver a Gerard empezando conciertos estirado en una camilla y a que todos vistieran de uniforme. Ahora son simplemente 6 chicos haciendo música y sacando lo mejor de sí mismos. Creo que han mejorado, creo que saben hacer lo que hacen mucho mejor que antes, y con más ganas. Transmiten buen rollo, positividad y sales de sus conciertos con ganas de comerte el mundo. Y como seguidora desde hace bastante años, creo que les queda cuerda para rato.

In recent interviews promoting “Danger Days”, they’ve talked about their long break stating that, in the beginning, they wanted to create an album of pure rock, a basic one; and that they realized later on that what they had to do was forget all the auto-imposed restrictions and let the inspiration flow freely. From that came tracks as “Planetary (GO!)” or “Destroya”, that aren’t punk or rock precisely. But, in my opinion, that little premise of doing the basics is being followed in their live shows. We were used to theatrics, make ups and extravagant looks, even to see Gerard starting their shows laying down on an hospital bed, or all of them wearing uniforms. Now, they are just 6 guys playing music and offering the best of themselves. I think they’ve improved, they now know how to do what they do better than before. They transmit good vibes, positivity and you go out of their shows wanting to take over the world. And as a long-term fan, I think there’s a lot more to come.